Uno de los errores más frecuentes en el cuidado de la piel es afirmar: “mi tipo de piel es sensible”. Aunque es una expresión común, no es correcta desde el punto de vista dermatológico. La piel sensible no es un tipo de piel, sino un estado temporal que puede afectar a cualquier persona, independientemente de su tipo de piel.
Comprender esta diferencia es fundamental para elegir productos adecuados y establecer una rutina de cuidado efectiva.
¿Qué es el tipo de piel?
El tipo de piel son las características biológicas con las que nace una persona y que se mantienen estables a lo largo del tiempo. Los tipos de piel más comunes son:
- Piel seca: produce poca grasa, suele sentirse tirante.
- Piel grasa: produce exceso de sebo, con tendencia al brillo.
- Piel mixta: combina zonas grasas y zonas secas.
- Piel normal: equilibrio entre grasa y humedad.
El tipo de piel no cambia fácilmente, aunque puede presentar ligeras variaciones con la edad, el clima o cambios hormonales.
¿Qué es un estado de la piel?
Es una condición temporal que puede aparecer o desaparecer según factores internos y externos. A diferencia del tipo de piel, sí puede modificarse con cuidados adecuados. Algunos de los estados de la piel más comunes son:
- Sensibilidad
- Deshidratación
- Irritación
- Acné activo
- Piel reactiva
- Alteración de la barrera cutánea
Por qué es importante diferenciar entre tipo y estado de la piel
Confundir el tipo de piel con un estado puede llevar a errores en la rutina diaria, como:
- Uso de productos incorrectos
- Rutinas incompletas o demasiado restrictivas
- Falta de tratamiento para la causa real del problema
Identificar correctamente el tipo de piel y su estado actual permite adaptar los cuidados de forma precisa y eficaz
¿Se puede mejorar el estado de la piel?
Sí. A diferencia del tipo de piel, los estados cutáneos pueden cambiar. Con una rutina adecuada, productos apropiados y hábitos saludables, la piel puede recuperar su equilibrio.
La sensibilidad, por ejemplo, puede disminuir significativamente cuando se protege y se refuerza la barrera cutánea.
Comprender la diferencia entre el tipo de piel y el estado de la piel es fundamental para un mejor cuidado
Mientras que el tipo de piel —seca, grasa, mixta o normal— es una característica relativamente estable, los estados de la piel, como la sensibilidad, la deshidratación o la irritación, pueden variar con el tiempo y responder a múltiples factores internos y externos.
Identificar correctamente ambos aspectos permite seleccionar una rutina de cuidado adecuada, enfocada no solo en mantener el equilibrio del tipo de piel, sino también en mejorar o corregir el estado de tu piel.
